Cirugía de la pared abdominal: hernias y diástasis de rectos.

Hernias de la pared abdominal.

Las hernias de la pared abdominal son protrusiones que aparecen cuando existe un defecto en la musculatura abdominal que permite la salida de grasa u órganos a su través, formando un bulto que puede aumentar de tamaño con el esfuerzo (al toser, levantar peso o hacer fuerza).

Existen diferentes tipos de hernias según su localización:

Hernia inguinal: la más frecuente, localizada en la zona de la ingle. Puede ser unilateral o bilateral. En mujeres, puede estar asociada o confundirse con una hernia crural, por lo que requiere una valoración especializada.

Hernia umbilical: aparece alrededor del ombligo en forma de bulto que protruye con los esfuerzos. Es, con diferencia, la más frecuente en pacientes jóvenes.

Hernia incisional o eventración: se desarrolla sobre cicatrices de cirugías previas. Se comporta como cualquier otra hernia, pero sobre un tejido más rígido (fibrótico), lo que aumenta el riesgo de que progrese rápidamente a un tamaño mayor.

Otras hernias abdominales: menos frecuentes, pueden aparecer en otras zonas de la pared abdominal, como la musculatura lumbar o los músculos transversos del abdomen.

Tratamiento de las hernias.

Las hernias no desaparecen por sí solas y sin tratamiento, la historia natural de una hernia es el aumento progresivo de tamaño y el deterioro de la calidad de vida del paciente. Es por eso que la única forma de tratarlas es mediante cirugía, que en todos los casos incluye el implante de una malla para reforzar la pared.

Hoy en día existen múltiples técnicas y vías de abordaje. Cada hernia y cada paciente son diferentes, por lo que es fundamental una valoración con un cirujano especializado en pared abdominal. En muchos casos, especialmente en hernias complejas, esta valoración se apoya en pruebas de imagen como ecografía o TAC abdominal, que permiten planificar la intervención con precisión.

Los factores que se valoran en cada caso son:

Técnica quirúrgica: existen múltiples técnicas según el tipo y las características de cada hernia (TAPP, Rives, separación de componentes, IPOM+, eTEP, entre otras). No hay una única técnica válida para todos los casos.

Vía de abordaje: siempre que el paciente y las características de la hernia lo permitan, se opta por vías mínimamente invasivas (laparoscópica o robótica), que se asocian a menor dolor postoperatorio y recuperación más rápida.

Tipo de malla: gracias al desarrollo de nuevos biomateriales, existen mallas específicas para cada tipo de hernia y de reparación. Elegir la malla adecuada es parte clave de la planificación quirúrgica.

Optimización previa a la cirugía: en hernias complejas, antes de operar puede ser necesario preparar al paciente y la pared abdominal. Esto puede incluir el uso de toxina botulínica (para relajar la musculatura y facilitar el cierre del defecto con menor tensión), una reducción de peso dirigida o el uso de neumoperitoneo progresivo (una técnica que aumenta gradualmente la capacidad volumétrica del abdomen para facilitar la reparación).

El objetivo en todos los casos es reparar el defecto, reforzar la pared con mallas y reducir el riesgo de recidiva, adaptando siempre la técnica a cada paciente.

Diástasis de rectos abdominales.

La diástasis de rectos abdominales es la separación de los músculos rectos del abdomen (los conocidos popularmente como “tabletas”). Esa separación provoca un abultamiento en la zona central del vientre y una pérdida de firmeza de la pared abdominal.

Es frecuente tras el embarazo o después de cambios importantes de peso, y puede asociarse a debilidad abdominal, molestias lumbares o sensación de “barriga blanda” que no mejora con ejercicio.

Aunque no es una hernia, puede afectar a la estabilidad del abdomen y a la calidad de vida del paciente, por lo que merece una valoración especializada.

Tratamiento de la diástasis de rectos

El tratamiento depende del grado de separación y de los síntomas:

Tratamiento conservador: en casos leves, el primer paso suele ser la fisioterapia abdominal especializada y ejercicios dirigidos. Hay que tener en cuenta que no todos los ejercicios son adecuados: algunos, como los abdominales clásicos, pueden empeorar la diástasis.

Tratamiento quirúrgico: indicado en casos moderados o severos, o cuando los síntomas persisten pese al tratamiento conservador. La cirugía permite aproximar de nuevo los músculos rectos, restaurar la función de la pared abdominal y, en muchos casos, mejorar también el contorno de la zona.

Las técnicas actuales permiten realizar este tipo de intervención de forma segura y, siempre que sea posible, mediante abordajes mínimamente invasivos, lo que favorece una recuperación más rápida y con menos molestias postoperatorias.

El objetivo es mejorar la funcionalidad de la pared abdominal, reducir las molestias y recuperar la estabilidad del abdomen.

¿Tienes un bulto en el abdomen, la ingle o sobre una cicatriz previa? ¿O un abultamiento central que no mejora con ejercicio?

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